El tropiezo de un Ángel

El tropiezo de un Ángel

Aquella mañana como cualquier otra,  se levantó, se colocó sus alas protectoras y voló hasta su lugar de trabajo...

Fue una mañana tranquila sin desasosiegos... estaba feliz de poder otro día más ayudar a aquel que necesitara de sus cuidados.
Pero al acabar su jornada nada presagiaba lo que iba a ocurrir...



Volando de vuelta a su nido, el ángel se encontró con un remolino, no se dió cuenta de lo que pasaría hasta que tras varias vueltas de campana se frenó su caída... 
Se sintió asustada, magullada, dolorida y aterrada de lo que en el transcurso de los minutos posteriores podía ocurrir.
Atrapada entre sus fuertes alas no podía moverse, su vida pendía de un hilo, ya que cual bello cisne su cuello había sufrido un grave traumatismo.
No sabía hasta que punto el dolor que sentía podía darle la seguridad de que volver a volar podía o si por el contrario en una jaula moraría por el resto de sus días. 

Al poco tiempo otros ángeles volaron a socorrerla, la tranquilizaron la aconsejaron que ni un pestañeo hiciera y tras unos interminables minutos sacaron su maltrecho cuerpo del entresijo de sus alas.

Su vida había pasado por su mente tan rápido, y el dolor le nublaba en ocasiones la razón, pero estaba viva, y eso era lo que importaba, estaba viva y podría volver a ver a su familia y amigos...
Las lágrimas empañaban su realidad, las lágrimas mojaba su agonía, las lágrimas le recordaban que al menos estaba viva.
Que al menos podría volver a reconstruir sus alas, reconstruir poco a poco su vida, con esfuerzo, con ayuda, con paciencia y con altas dosis de amor... sabía que su próximo camino no sería facil, que mucha fuerza de voluntad se requeriría...

El ángel del que hablo, es una enfermera que ha dedicado todo su tiempo y esfuerzo en formarse y dedicarse por ayudar a otros, una enfermera que se ha dedicado en cuerpo y alma en mitigar el sufrimiento de los demás, pero que ahora se encuentra en el otro lado, porque un dispar momento en su vuelta del trabajo, la sumió en un duro accidente de tráfico.


Desde aquí quiero dar las gracias a aquellos que la socorrieron y que hicieron todo lo posible porque ella se encuentre ahora mejor, ya que no permitieron que su cuello no se partiera como un cascanueces y la dejara inmóvil de por vida.
También darle las gracias a las enfermeras y los médicos que la atendieron en la tan delicada intervención, que ha permitido que no se quede tetraplégica tras ese grave accidente.
Y quiero darle las gracias a ella, por ser tan fuerte, por superar ese trauma y lo que le queda por vivir hasta que se recupere totalmente.
Gracias a los que están cerca de ella para darle ánimos todos los días, y hacerla sentir que no está sola en ésto, y gracias a los que no pueden estar tan cerca de ella pero que le envían sus ánimos y sus fuerzas para seguir y resurgir de las cenizas cual Ave Fénix.

Desde mis humildes palabras, le envío todo mi apoyo y amor, a mi bello ángel, teniendo la certeza de que todo va a salir estupendamente, deseando que no pierda la esperanza y que sepa que todo va a salir bien.

Un abrazo enorme ángel mío, y un beso en la distancia.

Que tu sonrisa nunca se nuble.


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