El Hombre y la Montaña

El Hombre y la Montaña



Comenzó su camino. Sin mirar atrás, dejó el jardín que él mismo había sembrado en aquel recóndito lugar que terminó por robarle la luz. A veces toca soltar lo que amas para no morir en las sombras.

Caminó hasta que los pies le sangraron, buscando un horizonte que no alcanzaba a ver. Entonces, se topó con ella...

Una mole de roca negra y hielo que cortaba el cielo en dos. La lógica le decía que la rodeara. Que buscara el camino fácil, pero hay retos que se te meten debajo de la piel como una fiebre.

El primer tramo fue liviano, entre hierba blanda y senderos limpios.

Al tercer día, la pendiente se inclinó tanto que las rodillas empezaron a temblarle. El aire se volvió escaso, frío, un cuchillo en los pulmones. Miró hacia abajo. La tentación de rendirse y volver a la cómoda llanura era un demonio gritándole al oído.

Pero la Montaña tiene una voz silenciosa. Una certeza te susurra cuando te apoyas contra la roca, exhausto, con los dedos agrietados: "Sigue... No mires atrás. Lo que hay arriba no se parece a nada que hayas conquistado antes".

Soportó la tormenta con los dientes apretados. El granizo le golpeó la cara, la niebla le cegó, pero siguió avanzando a ciegas, guiado únicamente por el latido violento de su pecho.

Y entonces las nubes se abrieron.

Llegó a la cima. El viento cesó de golpe. El sol calentó su cara sin cegarle, pero sí curaba. Desde allí arriba, el mundo era suyo. 

A lo lejos, diminuto pero brillante, veía su amado jardín. Desde la cumbre, los ríos salvajes que atravesó parecían hilos de plata y los valles cobraban un sentido que abajo, entre el barro, era imposible comprender.

Fascinado por tanta belleza su corazón empezó a latir con mucha fuerza, había encontrado lo que tanto había esperado. Se quedó a vivir en las alturas, donde el aire es puro y el corazón echa raíces. Ahora bajaba al jardín solo cuando quería disfrutar del ardor de la tierra, pero su hogar, para siempre, estuvo allí arriba. Con el aire y el sol y la lluvia. Con la inmensidad de sus vistas.

@FeliNogales


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