Alfil a Reina
Alfil a Reina Por la tangente o la diagonal, Alfil miraba a la Reina. Aquella mirada de soslayo, sibilina calculadora y lejana que escondía tanto. Ella lo observaba esconderse tras las torres, montar a caballo, atravesar los campos a veces negros a veces blancos... Y en un momento le preguntó al Rey - ¿Es tan lejana e inaccesible la Reina? Este le respondió - No es que sea inaccesible, tan sólo ella tuvo que escudarse en palabras, movimientos sutiles, y enviar un ejercito de peones a salvaguardar su dorado corazón. Si tanto interés tienes en ella, por qué no te acercas e intentas hablar con ella? A lo que le respondió al Rey - Siento que debo sortear un sin fin de pruebas, ir de lado sin que apenas me vea, ya que quizás, cuando se de cuenta, descarte mi presencia... Sabio el Rey le dijo - Tendrás que arriesgar... y aunque por un lateral te acerques, quédate a su lado, hazla saber que temer de ti no debe, que aunque tu apariencia sea de alfil, debes demostrarle que tu corazón...